Porque alquien se tiraria en paracaidas

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Cayendo desde 3000 metros de altura a una velocidad de 200 km por hora, mi perspectiva e idea original cambió. Lo que empezó siendo un “¡Siiiii voy a saltar de un avión!” se convirtió rápidamente en un “¿voy a saltar de un avión?”. Y si se ponen a pensar, es una pregunta muy  válida.

Analicemos el escenario:

  • ¿El avión está en condiciones como para continuar volando? – Sí.
  • ¿El avión tiene un tren de aterrizaje? – Sí.
  • ¿Hay un piloto? – Sí.
  • ¿Se está prendiendo fuego? – No.

¿Entonces por qué saltaría de un avión que se encuentra en perfectas condiciones?

Me di cuenta que lo que estaba afectando mi perspectiva no era otra cosa que un poco de lo comúnmente conocido como, cagaso.  (Próximamente voy a estar subiendo otra nota para contarles cómo identificar si uno está sufriendo de esto). Y créanme, estar a 3000 metros de altura sujetado por un arnés a un instructor adentro de avión genera eso.

Ahí reconocí que tenía dos opciones. Achicarme como un perro asustado y pedir por mi mama o afrontar el miedo, saltar desde ese avión y disfrutar de cada segundo de la caída libre para luego mirar hacia el cielo desde el suelo y saber que por unos segundos fui tan grande como Chuck Norris. Para información de todos, fui por la segunda opción y salté nomás… ¡ME DEJÓ SIN PALABRAS!

Pero hubo algo que me llamo muchísimo la atención… la genial y bizarra “conversación” interna que los hemisferios de mi cerebro mantuvieron mientras caía hacia el suelo. Si alguien alguna vez saltó en paracaídas probablemente pueda entender y simpatizar con este paralelismo de la mente.

A continuación les voy a redactar la “conversación” interna una vez que salté.

Dialogo interno:

  • Hemisferio emocional: AAAAAAaaaaaaaarrrrrrrrrrraaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhh!!!!!!!!!!!
  • Hemisferio racional: Entiendo que estás asustado, estamos cayendo a altas velocidades en dirección directa al suelo
  • Hemisferio emocional: AAAAAAAAaaaaaaaaarrrrrrrrrraaaaaaaagggggghghhhhhhhh!!!!!!!!!
  • Hemisferio racional: Sí, estás asustado. Es normal y no te voy a pedir que no te dejes llevar por tus emociones, pero te voy a pedir que te tranquilices un poco, porque estoy analizando muchas otras cosas.
  • Hemisferio emocional: AAAaaarrrraaahhh…

Más allá de la extraña conversación que mantuve conmigo mismo durante la caída libre y que hoy comparto con ustedes, lo importante fue que me animé a saltar y así pude vivir una experiencia que no sólo recomiendo sino que también les digo, saltar en paracaídas te cambia todo!!

Si ya saltaron, seguro que sintieron algo similar a lo que yo sentí y se mueren por hacerlo devuelta. Si todavía no se animaron a hacer paracaidismo, se los recomiendo 100% y no dejen de hacerlo.

Zaca

www.flipaste.com.ar

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