Introducción al Golf en 878 palabras

Categories: Consejos, Experiencias

El golf es un deporte que nació en el siglo XV en Escocia. No se sabe muy bien quién lo inventó pero de lo que estamos seguros es de que era alguien muy “especial”. – Llámese “especial” a un visionario, borracho, loco, sádico… etc. – ¡Tuvo que haber sido alguien muy “especial”!  ¡Piensen en lo que este deporte realmente es!  Como decía Winston Churchill, “golf es un juego que tiene por objetivo pegarle a una pelota muy pequeña para meterla dentro de un hoyo aún más pequeño con herramientas singularmente mal diseñadas para dicho propósito”.

Reglas y Código de Conducta

El golf tiene varias reglas y un código de conducta que todo golfista debería conocer y acatar pero pocos lo hacen. Por un lado, la mayoría sólo conoce las reglas básicas y en cierta medida es entendible. ¿Leyeron alguna vez el libro de reglas del golf? Mejor dicho, ¿trataron de leer el libro de reglas de golf? ¡Es un somnífero! ¡Parece el primo segundo del código civil! Es largo, denso y tedioso con infinitos incisos y referencias. Por el otro lado, la mayoría tiende a “olvidar” el código de conducta en algún momento.  Aún no rompí un palo ni lo arrojé con ira por el air pero conozco a varias personas que lo hicieron. No es que no lo haya pensado, es simplemente que quiero demasiado a mis palos. En síntesis, espero que en algún momento alguien invente un libro de reglas de golf interactivo y entretenido, un libro que nos motive a leerlo y conocerlo. El golf es un deporte, un entretenimiento, ¿quién quiere sentirse que está trabajando cuando en realidad está descansando?

Equipo de Golf

El equipo de golf está conformado por palos (i.e. maderas, híbridos, hierros, wedges y un putt),  pelotas, tees (i.e. un palito de madera o pastico donde se apoyan las pelotas),  y un “curioso” atuendo. La mayoría de los deportes tienen uniformes bizarros que uno generalmente no usaría para un evento social, pero el golf va más allá. El golf nos trae una vestimenta, que parece más bien un disfraz, en el que todo golfista en algún punto en su vida se sintió ridículo. Afortunadamente, como el vino, con el tiempo la vestimenta “estrafalaria” crece en nosotros y aprendemos a acogerla como una tradición. Tal vez somos nosotros los que maduramos y dejamos los prejuicios de lado y aprendemos a quererla como una excentricidad divertida.

Paso 1: Llenos de esperanza nos acercamos al tee de salida del hoyo 1. Hacemos un par de swings de práctica y con confianza clavamos el tee en el suelo y colocamos la pelota sobre éste.

Paso 2: Analizamos la cancha y tratamos de considerar TODO: el viento, la distancia y los obstáculos en el camino al green (i.e. una especie de meseta donde encontramos un hoyo con una bandera. No siempre es una meseta, muchas veces tiene ondulaciones y caídas, lo que siempre tiene es un pasto bien cortito), y seleccionamos el palo que vamos a usar. Un palo que si tenemos suerte y le pegamos bien luego calificaremos como el “correcto”.

Paso 3: Le pegamos a la pelotita que descansa arriba del palito de madera con un palo con una cabeza, rezando que ésta no caiga en un pastizal, debajo o arriba de un árbol, dentro de un bunker o una laguna.

Paso 4: Una vez que hemos golpeado la pelotita, caminamos rumbo a donde creemos que se encuentra la pelotita tratando de callar la voz interior que no para de revivir el tiro que recién realizamos y de calmar la ira y frustración que se va fermentando. Atormentados por la vocecita y la cara de nuestros compañeros de jugo y el caddie, si tenemos suerte encontramos nuestra tan preciada pelotita, y si tenemos aún más suerte la encontramos en una posición donde podemos jugarla.

Paso 5: Repetimos los pasos 1, 2, 3 y 4 hasta que finalmente logramos llegar al green.

Paso 6: Sacamos de la bolsa al compás de nuestros rezos el palo probablemente más odiado por todo golfista, el putter. (Digo probablemente porque hay otros dos palos que generan un sentimiento tan o aún mayor que el putter, estos son el driver y el hierro 1.) Luego de analizar la pendiente y de limpiar el trayecto que esperamos que recorra la pelotita al hoyo, llenos de valor le pegamos a la pelotita.

Paso 7: Repetimos el paso 6 hasta que metemos la pelotita en el hoyo o algo de nuestros compañeros de juego se compadece y nos la da como adentro.

Paso 8: Repetimos los pasos 1, 2, 3, 4, 5, 6 y 7 No una, no dos sino ¡18 veces!

Aunque podríamos ver al golf como un “juego” creado por un sádico escocés, con muchísimas reglas y un código de conducta y de vestimenta que nos hace sentir ridículos y que nos obliga a usar herramientas que en lugar de facilitarnos la vida nos la dificultan, opto por ver al golf como un “juego” creado por un loco-lindo, con reglas y un código de conducta y de vestimenta que nos hace valorar otras cosas más allá de cómo nos vemos y que nos obliga a usar herramientas que nos incita a ser creativos a la hora de aplicarlas.

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